Estimadas familas, en los centros educativos cada vez nos estamos encontrando más con muchos alumnos y alumnas que hacen uso de redes sociales sin supervisión y que generan problemas académicos, emocionales y sociales.

Los más frecuentes son:

  1. Distracción y bajo rendimiento académico
    El exceso de tiempo en plataformas como Instagram, TikTok o Snapchat puede reducir la concentración, afectar los hábitos de estudio y disminuir el rendimiento escolar. ¿Cuánto tiempo pasan nuestros pequeños y pequeñas frente a las pantallas usando estas aplicaciones?
  2. Ciberacoso (cyberbullying)
    Sin control adulto, algunos estudiantes pueden sufrir insultos, amenazas, humillaciones públicas o exclusión digital, lo que afecta su autoestima y salud mental. Insultos que se generan fuera del entorno escolar, ya que en el colegio está prohibido el uso de móviles, y vienen al centro enfadados/as. ¿Relamente ustedes conocen las conversaciones que tienen sus hijos e hijas?, ¿saben que se reenvían fotos insultándose a través de whatsapp o Tik Tok?
  3. Exposición a contenidos inapropiados
    El alumnado puede acceder fácilmente a violencia, desinformación, sexualización temprana o retos peligrosos sin tener herramientas para interpretarlos críticamente. El alumnado accede (ya que los filtros de contenido son fácilmente vulnerables) a contenido sexual y distorsionado.
  4. Riesgos para la privacidad y seguridad
    Compartir datos personales, ubicación o imágenes puede facilitar fraudes, grooming o suplantación de identidad. ¿Saben que sus hijos chatean con personas que no conocen o que creen tienen su edad?
  5. Dependencia y uso excesivo
    El uso constante de redes puede generar ansiedad, dificultad para desconectarse, alteraciones del sueño y necesidad permanente de validación social. El alumnado comenta entre ellos que se han acostado a horas tardías por haber estado chateando o jugando desde el móvil en su cuarto.
  6. Problemas emocionales y de autoestima
    La comparación continua con otras personas puede provocar inseguridad, frustración, estrés o sensación de exclusión. ¿Saben ustedes que hay páginas que invitan a aliviar el dolor que pueden sentir en un determinado momentro incitándoles a beber agua con grandes cantidades de sal o a realizarse cortes en los brazos o zonas que nadie puede ver porque les meten en la cabeza que esas acciones les aliviará el dolor o preocupación que sienten?
  7. Disminución de habilidades sociales presenciales
    Un uso excesivo puede afectar la comunicación cara a cara y las relaciones personales reales. El alumnado ya no es capaz de decirse a la cara lo que sienten, los problemas que tienen, hacer amistad entre ellos, están mal acostumbrados a comunicarse mediantes dispositivos tecnológicos

Medidas recomendadas

Todos somos conscientes que los trabajos, el tiempo que pasamos con nuestros pequeños y pequeñas cada vez es menor; que el uso de las redes sociales está muy a la mano de los más pequeños y es difícil privarles de su uso, pero algo tenemos que hacer.

 

  • Establecer horarios y límites de uso.
  • Supervisar el contenido y las interacciones.
  • Educar en ciudadanía digital y privacidad.
  • Fomentar actividades fuera de pantalla.
  • Mantener diálogo abierto entre familia, profesorado y alumnado.

Les animo revisen los contenidos, fotos y páginas que visitan sus hijos e hijas.

Nuestros pequeños necesitan de alguien que les guíe. Privar o controlar no es quererles menos, todo lo contrario, es protegerles y orientarles.

 

En los centros educativos, los docentes nos formamos para atender el bienestar de nuestro alumnado. Para nosotros es esencial reconocer la falta de bienestar emocional que sin duda implica una barrera en el desarrollo de los niños y niñas.

Lamentablemente, la salud mental en la infancia y la adolescencia se están convirtiendo en una de las principales necesidades educativas a las que atender. Día a día, vemos como aumentan las dificultades emocionales entre nuestra juventud y en las aulas comienzan a presentarse situaciones muy difíciles de abordar y para lo cual el profesorado, apenas, contamos con recursos y estrategias.

La atención a la salud mental en la escuela es tan importante como el aprendizaje académico. La escuela debe ser un lugar donde los estudiantes no solo adquieran conocimientos, sino también donde se sientan acompañados emocionalmente y encuentren ayuda si enfrentan problemas psicológicos. La familia son los principales responsables del cuidado y bienestar de los niños y niñas que vienen al colegio. Debemos trabajar juntos para responder a las necesidades propias de cada etapa, promover el bienestar psicológico y prevenir trastornos de salud mental.

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